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domingo, 17 de abril de 2011

Lo que quiero ser

Justmante hoy acabo de terminar de leer el libro "Casi Cristiano" de David Kinnanman, y aunque el tono del libro es a ratos deprimente y poco alentador, cierra con un ultimo capitulo (De casi cristiano a cristiano) que realmente es un llamado de atencion, un reto que nos lanza el autor para ver si finalmente pasamos de ser hombres: Criticones, hipócritas, intolerantes, ignorantes, insensibles y antihomosexuales; a ser verdaderos cristianos que amen a la gente, valientes, genuinos, sinceros, honestos, generosos, abiertos y ayudadores.

¿Es eso biblico? ¡Vaya que si!, leyendo el libro del profeta Isaías 58 encontramos que Él (Dios) nos llama a:
"9 Si quitas de en medio de ti el yugo,
El amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,
10 Y si te ofreces ayudar al hambriento,
Y sacias el deseo del afligido,
Entonces surgirá tu luz en las tinieblas,
Y tu oscuridad será como el mediodía.
11 El SEñOR te guiará continuamente,
Saciará tu deseo en los lugares áridos
Y dará vigor a tus huesos.
Serás como huerto regado
Y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
12 Los tuyos reedificarán las ruinas antiguas.
Tú levantarás los cimientos de generaciones pasadas,
Y te llamarán reparador de brechas,
Restaurador de calles donde habitar."

Es interesante que comienza esta lista de actitudes deseables haciendo un llamado a dejar de cargar a la gente con cosas que no pueden cargar, a dejar de acusar y a dejar de ser presuntuosos. ¿Es tan difícil lograrlo?

El verdadero cambio viene de adentro, y únicamente cambiando la forma como vemos a los demas, y mirándolos sólo como Jesús los veía, es que empezaremos a cambiar el mundo y ser "Reparadores de muros caidos y restauradores de calles". ¿Veremos esto en menos de treinta años?

Evangelicos... ¿criticones?

¡Ouch! Esa es una imagen que realmente duele ¿no? En el estudio sobre la forma como la gente ve a los cristianos que hizo el investigador David Kinnaman en su libro "Casi cristiamos", esta es una etiqueta bien fea ¿o no?

Para su análisis él hizo una serie de entrevistas y encuestas a la gente comun y corriente sobre como nos veían y como nos definían segun sus vivencias y conocimientos. Y lo que él descubrió no fue nada lindo, lo sorprendente de esto es que él, en lugar de ocultar los datos los publico, a mi manera, para que veamos nuestros propios errores, la proverbial viga en nuestros propios ojos.

Una de sus hallazgos es que la gente nos ve a nosotros, los evangelicos como seres "¡criticones!" ¡En serio! ¡Qué feo! Una de las personas que él entrevistó dijo lo siguiente de nosotros:
"Los cristianos hablan acerca de odiar el pecado y amar al pecador, pero por la manera en que hacen las cosas, deberían decirlo como es: Ellos odian al pecado Y al pecador" Jeff, 25 años.
¡Ouch! ¿Leyeron eso? La gente nos ve como gente que odia a todos y a todo en lugar de vernos como gente amable y gentil. Ahora lean esto:

"A los cristianos les encanta oirse hablar. Son arrogantes acerca de sus creencias, pero nunca se molestan en descubrir lo que las demas personas piensan realmente. No parecen demasido compasivos, especialmente cuando tienen una opinión fuerte acerca de algo."
Debo reconocer que la afirmacion anterior es dolorosamente cierta, pero no tanto por que alguien mas lo haya dicho en voz alta, sino porque yo mismo he recibido este "trato amable" por parte de mis hermanos cristianos. Algunas veces reuní el coraje para acercarme a ellos para tratar de compartirle mis dudas y mis cosas, y en lugar de eso, antes de dejarme terminar de hablar, me sobresaturaron de su manera teologica de ver la vida y de señalarme lo mal que estoy, por gustarme los comics, por no haberme casado a mis treintaytantos años, y lo lejos que estoy del caracter de Cristo. ¿Por qué me tienen que juzgar? ¿Acaso no recuerdan las palabras de San Pablo en Romanos 2:1,4?

Esto es sumamente vergonzoso y doloroso ¿Cual fue el resultado? No les volvi a consultar ni compartir nada. Sólo pocas personas se han ganado mi confianza para abrirles mi corazon y contarles todas mis cosas sin temor a sentirme juzgado. Una de ellas es mi hermana menor (Dulce), mejor hermana que ella, imposible; la otra persona es mi amigo y hermano Fabian, si hay alguien que se ha ganado mi entera confianza es el (te amo amigo): y por último (pero no por importancia) esta mi hermana en Cristo y pastora ministerial Iris Chamakian, fundadora de los Sanadores Heridos.

¿Qué hacer para acabar con esta imagen de viejas criticonas? Bueno, el Sr. Kinnaman recomienda seis pasos:
1. Escuche.
2. No etiquete a la gente.
3. No sea demasiado listo.
4. Pongase en los zapatos del otro.
5. Sea genuino.
6. Sea amigo sin otros motivos ocultos.

Quizas, haciendo esto, podamos lograr que la gente finalmente crea en que somos diferentes. Feliz Domingo de Ramos.